
Ciertamente El llevĆ³ nuestras enfermedades, y cargĆ³ con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Mas El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayĆ³ sobre El, y por sus heridas hemos sido sanados āIsaĆas 53:4-5
ĀæPara quĆ© memorizamos la Palabra de Dios? Para poder honrarle (Salmo 19:11). Sin embargo, muchas veces el memorizarlas es una disciplina infructuosa debido a que equiparamos memorizar con aprender. PudiĆ©ramos llenar nuestras mentes de Biblia; pero a menos que Dios haga algo con dicha palabra, Ć©sta no nos ayudarĆ”. De hecho, en el aƱo 2010, el Pew Research Center publicĆ³ los resultados de su encuesta afirmando, conforme a su muestra, que un ateo promedio conoce mĆ”s la Biblia que uno que profesa ser cristiano.
Hay algo en nuestro pasaje que puede ser la clave para que veas progreso significativo al caminar con Cristo. Cuando Dios pone vida en un corazĆ³n, hace a la vez que su satifacciĆ³n plena sea Cristo, y que el obedecerle sea su mayor gozo. JesĆŗs pensĆ³ bien de sus discĆpulos aĆŗn cuando le fallaron y no velaron; āel EspĆritu estĆ” dispuesto.ā
El salmista, por su parte, desea ser fiel a Dios; pero sabe que sus mayores esfuerzos no resultarĆ”n en piedad. SĆ³lo podrĆ” agradarle si Dios ilumina su entendimiento y vivifica la Palabra en su corazĆ³n. āEnsƩƱameā es el gemido de un corazĆ³n suplicante que desea hacer la voluntad de Dios. Y refuerza esta idea con la segunda frase: āunifica mi corazĆ³n para que tema tu nombre.ā El sentido del salmista es que Dios le conceda pureza de corazĆ³n para poder entonces honrarlo. āEl hombre no enseƱado por el EspĆritu Santo puede anhelar conocer un Ser moral, pero no tiene deseos de conocer un Ser espiritualā (John Hyatt)
Mi hermano, debes anhelar vivir para Cristo, aprecia Su palabra y esfuĆ©rzate en ponerla por obra; porque si tu vida no es impactada dramĆ”ticamente por ella, pondrĆ”s en entredicho el poder transformador del Evangelio, dejarĆ”s indefensa tu propia alma, y tu propĆ³sito en esta tierra no serĆ” cumplido (Mateo 5:13). āĀæQuĆ© ventaja tiene el carpintero en poseer una regla, si la echa a un lado y no la usa para medir o escuadrar? ĀæEn quĆ© somos mejores al poseer la regla de la Palabra, si no hacemos uso de ella y no regulamos nuestras vidas por medio de ella?ā (Thomas Watson).
Pero ĀæOras como el salmista para que Dios abra los ojos de tu entendimiento?
ĀæLe pides que Su palabra te capacite para comprender cuĆ”l es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad de Su amor?
ĀæClamas para que Sus testimonios te hagan conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seas lleno hasta la medida de toda la plenitud de Dios? (Efesios 3:18-19).
Que el Salmo 86:11 se convierta en parte vital de tu vida de oraciĆ³n, y que experimentes el poder transformador de la palabra de Cristo.