SEÑOR, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios. 4No dejes que mi corazón se incline a nada malo?

Salmo 141:3-4 

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.

1 Juan 1:8-9 

El SEÑOR es mi pastor, nada me faltará. 2En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce.

Salmo 23:1-2 

Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre. 4Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.

Salmo 23:3-4 

Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del SEÑOR moraré por largos días.

Salmo 23:5-6 

9Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas, porque yo soy Dios, y no hay otro; yo soy Dios, y no hay ninguno como yo, 10que declaro el fin desde el principio y desde la antiguedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: "Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré." [Yo llamo del oriente un ave de rapiña, y de tierra lejana al hombre de mi propósito. En verdad he hablado, ciertamente haré que suceda; lo he planeado, así lo haré.]

Isaías 46:9-10 [11]  

Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir, no consientas.

Proverbios 1:10 

Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. 6Reconócele en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas. [7No seas sabio a tus propios ojos, teme al SEÑOR y apártate del mal.]

Proverbios 3:5-6 [7]  

11La discreción del hombre le hace lento para la ira, y su gloria es pasar por alto una ofensa.

Proverbios 19:11 

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.

Juan 15:5 

En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. 3Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros.

Juan 14:2-3 

Los que confían en el SEÑOR son como el monte Sion, que es inconmovible, que permanece para siempre. 2Como los montes rodean a Jerusalén, así el SEÑOR rodea a su pueblo desde ahora y para siempre.

Salmo 125:1-2 

...y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada. 5Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Santiago 1:4-5 

Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego. [17Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRÁ.]

Romanos 1:16 [17]  

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, 2sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!

Salmo 1:1-2 

Our Refuge in God the Word

| Apr 18, 2016

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The text is simple: the blessed man doesn’t walk in the counsel of the wicked. On the contrary, the blessed man meditates on the law of the LORD day and night.

Going Deeper

We would short-circuit the point here if we only walk away saying, “I want to be a blessed man so I should read the Bible a lot.” As sensible as that reasoning is, we must go deeper to be true to this psalm.

Meditating on the law (or instruction) of the LORD day and night is said somewhere else. Moses commissioned this sort of meditation to Joshua when he became the new leader of Israel (Joshua 1:8). The head of God’s people will be characterized by a delight and understanding of the Word.

Going a little further back, one of the stipulations for Israel’s kings in Deuteronomy 17:18-19 is that he be a man of the Word—reading it all the days of his life.

The theme of Scripture leading to Psalm 1 suggests the King of Israel as the preeminent model of meditating and delighting upon the Word. Now does the Book of Psalms have anything to say about kings? And if it does, would that tip the scales to make us read Psalm 1 as if it were fundamentally about someone else other than us?

Yes to Both

Yes: the Psalms have quite a lot to say about the King.

Psalm 2 moves right into this powerful depiction of the LORD’s anointed who is both King and Son (Psalm 2:6-7). This theme resounds throughout the entire book as we see over and over God’s kingdom whose dominion will have no borders, and whose leader will be a hoped for Son of David.

Yes: this psalm is fundamentally about someone else, not me.

The lack of a superscript between Psalms 1 and 2 lead us to see a strategic unity (as well as similar language such as the repetition of “sit”). The blessed man in Psalm 1 is the King of Psalm 2. The King to come and reign over everything will be a virtuous King who meditates on the Word and fulfills all of Israel’s laws concerning the character of kings (Deuteronomy 17:14-20).

Psalm 1 Is About Jesus

I think Psalm 1 is about the Messiah Jesus. He is the perfect blessed man and if we’re to be blessed, it can’t happen apart from him. The way to be a blessed man is to take refuge in the Blessed Man (Psalm 1:1; 2:12). Our blessedness does not ultimately come from moral refinement, it comes from being united to the One who bore our sins in his body on the tree that we might be dead to sin and alive to God.

We ourselves are moved to meditate on the Word of God when we know the man who is God the Word.

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