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Una nota para padres y maestros

¿Qué se requiere para que los niños memoricen? Los niños aprenden por medio del ejemplo. Aprenden a hablar imitando los sonidos que escuchan. Aprenden al verle a usted. Los padres y los maestros deben modelar lo que desean que los niños aprendan. Usted debe estar consciente que pedirles a los niños que valoren la memorización bíblica significa que usted no solamente debe valorarla también, sino ponerla en práctica.

¿Cuál es la respuesta natural de un niño a la idea de pasar tiempo memorizando versículos bíblicos? A los niños que se les da tiempo libre naturalmente querrán jugar con sus juguetes o sus amigos—hacer cualquier cosa menos memorizar. El corazón del problema es que cada persona, joven o anciana, que se propone memorizar las Escrituras inmediatamente se involucra en una guerra espiritual. Satanás conoce el poder de la Palabra de Dios y hará cualquier cosa para prevenir que la memoricemos.

Nosotros creemos que un factor clave en la memorización bíblica es comenzar a temprana edad. Las mentes de los niños pequeños no están atestadas. Sus cerebros son muy elásticos y ruegan ser estirados. Para los niños pequeños es muy fácil memorizar. A menudo memorizan libros enteros que les han sido leídos tan sólo unas pocas veces. Si el hábito de la memorización se comienza a temprana edad, se convertirá en algo tan regular en nuestras vidas como cepillarnos los dientes o arreglar nuestra cama. Una vez que se establece como parte de la rutina de la vida, el hábito muy probablemente durará por toda una vida.

Para los niños mayores que no han aprendido este hábito, los incentivos podrían ser una motivación útil. Algunas personas podrían objetar la idea de dar premios porque los mismos podrían corromper el motivo de la memorización. Estas personas dirían que los niños deberían memorizar porque aman la Palabra de Dios. Nosotros deseamos que esa fuera siempre la verdad. Pero la mayor parte de la vida está basada en incentivos y, si son manejados correctamente, son una herramienta motivacional positiva para ayudar a los niños a hacer lo que no estarían naturalmente inclinados a hacer. Al mismo tiempo, deberíamos ayudar a nuestros niños a entender que conocer la Palabra de Dios es su más grande recompensa.

Si la memorización de las Escrituras no ha sido parte de su experiencia familiar o de su aula de clases, le sugerimos que discuta con sus hijos o alumnos por qué es importante memorizar la Palabra de Dios. Aclare que esta no es una actividad opcional. Dígales que todos ustedes van a trabajar juntos para aprender los versículos y que habrán incentivos a lo largo del camino para animarlos.

Una de las cosas más grandiosas que puede hacer es orar por y con sus hijos. En Deuteronomio 6:6-7 el Señor declara que “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.” Si el Señor nos llama a enseñar Su Palabra a nuestros hijos, podemos estar seguros que Él nos oirá cuando busquemos Su ayuda al memorizarla.

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